martes, 12 de mayo de 2009

Thomas Doyle, Slinkachu y Miniam.






Siempre había imaginado situaciones pasando entre miniaturas, al parecer Thomas Doyle, Slinkachu y los creadores de Minimiam también.


Thomas Doyle es un artista Irlandés, nos hace detenernos a observar bajo un lente de ensueño, nos distorsiona la realidad y logra cautivarnos porque, como él menciona son eventos similares a como la mente los recuerda. Encierra momentos cruciales para volverlos personales, son momentos íntimos en donde no hay cabida para nadie más por lo que te vuelves un testigo.


Minimiam, creado por dos franceses Akiko Ida y Pierre Javelle invaden el espacio. Utilizan otros elementos como por ejemplo verduras, frutas, botellas, y las transforman en un paisaje anormal en donde la gente pequeña lleva a cabo sus aventuras.

Por otro lado Slinkachu comparte el espacio, nos muestra lo cotidiano como si nada extraño estuviera sucediendo, lo interpreto como una burla a aquello que hacemos comúnmente, ejemplifica muy bien el mundo y la situación en la que vivimos.

Todos ellos nos hacen imaginar y nos logran meter en esos pequeños mundos, para mí el mejor es Slinkachu, pero juzgadlo vosotros.

viernes, 8 de mayo de 2009

Creatividad y publicidad

Serie de publicidad cómica y original, bastante premiada, lanzada en Argentina. Para publicitar Telecom, se utilizan la imagen de una llama que pronuncia la conocida frase "La llama que llama".







Durante muchos años, pero mucho en serio, la creatividad estuvo aplicada en publicidad a como comunicar, de manera original y con mensaje persuasivo, las características intrínsecas del producto, sus atributos objetivos, su ventaja comparativa, variables mensurables y otros patrones todos agrupables bajo parámetros de racionalidad.

Con el tiempo las formas de comunicar fueron mutando hacia sentimientos, hacia pasiones, hacia variables subjetivas, no cuantificables pero bien reales del ser humano.

Hay tres publicidades bien emblemáticas de los últimos tiempos que se han visto en la Argentina acerca de esta tendencia.

“ Ensuciarse hace bien” de Ala.

“ Por la belleza real “ de Dove.

“ Encuentro amoroso virtual “ de Knorr.

En las tres el enfoque es muy superador al producto. Son historias de juegos, de vida y de amor que se entremezclan de manera muy sutil con el producto.

El producto ya no es más la “ estrella “. El protagonista es el consumidor quien vive, juega, sufre, piensa, ama y es ahí donde el producto acompaña el devenir de situaciones de la vida cotidiana.

El jabón en polvo no vende más porque tenga una enzima más o una enzima menos.
El jabón no vende más porque tenga un miligramos más o menos de crema.
Los caldos y sopas no venden más porque….

En ese estadio de la publicidad estamos.
Y hoy, la mayoría de los comerciales convergen a esta modalidad.
Quién no logre despertar una emoción, una epifanía, un sentimiento tiene su producto condenado a pasar desapercibido.

Los ajustes en comunicación se han complejizado. Los atributos objetivos son verdaderamente más fáciles de comunicar.

De todos, a pesar de tener todos los creativos con las armas ( ¡las neuronas! ) enfocadas en esta tendencia no va tardar mucho tiempo más en que el mensaje y la tendencia se transforme en un commodity y, devenga en una nueva oleada de estilos de comunicación.

Los tiempos se acortan cada vez más en la sociedad del conocimiento. En algún departamento creativo se está incubando la nueva tendencia.
Alguien, de la mano de alguna marca, va a romper el molde.

Quizá sea como dice David Meerman Scott, autor de The New Rules of Marketing and PR (Las nuevas reglas del marketing y las relaciones públicas): “No tienes que hablar de los productos en sí, simplemente tienes que divertirte con ellos".

FUENTE:
Publicidad. Principios y prácticas. Tercera Edición. Traducción: Concepción Verania de Parres.
W Wells, J Burnett, S Moriarty - 1996 - Prentice-Hall Hispanoamericana, SA

jueves, 7 de mayo de 2009



Foto propia.

Inés Vallvé y Javier Ballesteros, año 2008.

lunes, 4 de mayo de 2009

Almodóvar, touchée.

Texto extraído de:
http://www.pedroalmodovar.es/

Terminé el primer borrador del guión de "Los abrazos rotos" la semana del 21 de octubre pasado. Desde entonces, escribo esto una tranquila mañana de Sábado Santo, ya voy por la sexta versión.

En mi cuaderno de notas aparece que esa misma semana de octubre murió Deborah Kerr. "Deborah Kerr muere sin saber que es Deborah Kerr", decía el titular del periódico donde leí la noticia. Imagino que no debe existir soledad mayor, ni mayor sensación de vacío que morir sin saber quien eres, pero tal vez me equivoque, ojalá me equivoque.

Tardé en apreciar el talento y la singularidad de esta actriz. Cuando era adolescente (por culpa de la austeridad manchega, supongo) vivía demasiado prisionero del glamour y la desmesura de las actrices de Hollywood, y Deborah Kerr era demasiado discreta para mi estado febril de entonces. Fue en mi edad adulta cuando descubrí la complejidad, riqueza, intensidad y sentido del humor que habitaban bajo su aparente discreción.

Aunque la filmografía de Deborah Kerr es impresionante, después de leer la noticia de su muerte, el primer personaje que me vino a la memoria fue el que interpretaba en "La noche de la Iguana", la película de Huston basada en una obra de teatro de Tennessee Williams, en concreto recordé su escena con Richard Burton, atado a una hamaca, en pleno ataque de delirium tremens.

Hannah Jelkes, el personaje de Deborah Kerr, es una solterona virgen y excéntrica (una especie de monja hippie), que viaja con un abuelo poeta, nonagenario, y que se gana la vida dibujando a carboncillo a los turistas que encuentra en su periplo (hace falta valor para representar semejante personaje sin caer en el ridículo, pero esta sensación de "estar al borde" se da mucho con los personajes de T. Williams).



Para el alcohólico y agresivo Reverendo Shannon (Richard Burton) esa mujer es lo más parecido a una extraterrestre. Sin embargo es ella la que intenta calmarle con una infusión y una charla "desenvuelta", después de que los dos chulos mulatos de Ava Gardner le hayan reducido a la fuerza, hasta que se le pase el ataque de ira, impotencia y desamparo. En estas circunstancias, Shannon le pregunta a Hannah si ha tenido alguna experiencia amorosa. Es una pregunta malintencionada, a la que ella responde con una naturalidad desarmante diciéndole que sí. Y en un monólogo que es un prodigio de encanto y sutileza le explica minuciosamente en qué consistió dicha experiencia.

"Estaba en Hong Kong", explica Hannah. En el patio del hotel donde se alojaba acababa de hacerle un retrato a un hombre gordito, calvo, insignificante y desagradable al que ella había tratado de favorecer con sus lápices. El gordito en cuestión era un australiano, representante de ropa interior. El pobre hombre se encontró tan favorecido en el dibujo, que le dio una buena propina y la invitó a dar un paseo en sampán, a lo cual ella no pudo negarse.

Cuando ya estaban solos, a bordo del sampán, el hombre se puso muy nervioso. Se acercó a ella y con voz trémula le preguntó si podía hacerle un favor, un favor enorme. Ella le dijo que sí, para animarle. Entonces el hombre se atrevió a proponerle: "¿Si me doy la vuelta, y no miro, le importaría quitarse una prenda íntima y lanzármela? Sólo para que pueda tocarla".

Burton la mira con ojos desmesurados, prácticamente olvida su ataque de delirium tremens y que está inmovilizado como un chorizo, atado a una hamaca. Pregunta, intrigadísimo, a Hannah:
"¿Hizo lo que le pidió?"
"Por supuesto", responde ella. "El no miró cuando me quité la prenda, ni yo miré cuando él la cogió".
"¿Y a ese triste, pequeño y sucio episodio le llama una experiencia amorosa?"
"Sí", responde Hannah-Kerr
"¿Y no le dio asco?"
"Nada humano me repugna, Mr. Shannon, a no ser que sea cruel o violento".

sábado, 2 de mayo de 2009

Tormenta de ideas

El término "Tormenta de Ideas" se ha convertido en una expresión común para definir el pensamiento creativo. La base de la Tormenta de Ideas es una generación de ideas en un ambiente de grupo bajo el princio de la suspensión del juicio o crítica. Este principio ha sido probado muy efectivo por los investigadores científicos tanto a nivel individual como de grupo. La fase de generación se separa de la etapa de juicio o crítica de las ideas.
El el libro de Michael Morgan, Creative Workforce Innovation, el autor propone la siguiente guía:

La Tormenta de Ideas es un proceso que funciona mejor con un grupo de personas cuando se siguen las siguientes reglas:

Tenga el problema claro y bien definido.
Asigne a alguien que se encarge de escribir todas las ideas amedida que se produzcan.
Conforme un grupo con el número requerido de personas.
Asigne a alguien que se encargue de hacer respetar las siguientes reglas:
Suspender el juicio o crítica.
Toda idea es aceptada y registrada.
Anime a las pesonas a construir sobre las ideas de los demás.
Anime a que se expresen las ideas "locas" o "fuera de foco".
El libro Serious Creativity, Edward de Bono describe la tormenta de ideas como una práctica tradicional de hacer pensamiento creativo deliberadamente, lo que ha traido como concecuencia que las pesonas crean que solamente se puede pensar creativamente cuando se está en grupo. El propósito de la tormenta de ideas es que los comentarios de las otras personas actuen como estímulos de sus propias ideas en una especie de reacción en cadena.
Los grupos no de ninguna manera necesarios para pensar creativamente de forma deliberada, y el libro Serious Creativity describe técnicas para generar ideas de manera individual. En un grupo usted tiene que escuchar a los demás y tomar tiempo para repetir sus propias ideas de tal manera que capten la suficiente atención. Pensar en grupo utilizando la tormenta de ideas puede, ciertamente producir ideas pero, deberia tambien utilizarse el pensamiento individual usando las técnicas descritas por el Dr. de Bono en su libro.